EDICIÓN MARZO 2026.
*Foto de Eduardo Francisco Coiro . @educoiro LA CARRERITA* Había llovido. Cuando la arena se moja, el suelo de las calles pasa del desierto del Sahara, dificultoso y propicio a los camellos, a una superficie compacta y caminable, traidora con sus charcos y ladrillos emergentes, pero más amable en general para quien va, por ejemplo, cargada con una bolsa llena de papas y cebollas, habiendo aprovechado la oferta del verdulero, empeñado en ofrecer rebaja en el precio para quien compra tres kilos. Molesta por el peso de las verduras, apurándose para poder llegar y dejarlas sobre la mesada de la cocina, vio ese jardín con juveniles gigantes, qué placer, los años que tendrán esas plantas, y en cambio las mías pobrecitas, que no terminan de despegar. Ah qué maravilla la enredadera que trepa ese alambrado, ojo de poeta, erizada de flores amarillas con centro oscuro, tan llamativas, siempre dig...